LA RESPUESTA
Se debe tener presente de antemano que respuesta se busca conseguir
al tomar una determinada decisión ya que de otro modo,
aún tomando una decisión en principio efectivamente
correcta, esta podría terminar siendo incorrecta a causa
de un posterior cambio de los objetivos pretendidos, lo cual no
sucedería si estos objetivos se hallan claramente especificados
antes de tomar la decisión.
LA
TOMA DE DECISIÓN
Se debe poner especial atención a fin de que la
decisión
a tomar no sea de las muchas
"aceptables"
que van a surgir al no cumplir estrictamente con las condiciones
y objetivos fijados, si no que, por el contrario,
la decisión
tomada sea la "adecuada" para los parámetros
establecidos a fin de
conseguir los objetivos buscados.
En otras palabras, se debe priorizar lo adecuado para alcanzar
satisfactoriamente los objetivos perseguidos, y después
considerar qué otras concesiones serían necesarias
otorgar para que la decisión resulte aceptable.
Por lo tanto, para una correcta toma de decisiones de nada sirve
comenzar desde lo que podría ser aceptable, porque de cualquier
manera habrá que hacer concesiones y a la vez podría
perderse la oportunidad de
tomar una decisión efectiva.
Otra de las cuestiones que debe considerarse al
tomar una decisión
y que tiene mucho que ver con su
efectividad final es establecer
la manera en que ha de llevarse a cabo la concreción de
la decisión. Hay que preguntarse: ¿quién
- quienes? ¿qué? ¿cuándo? ¿dónde?
¿cómo? ¿con qué?
Es necesario determinar:
a)
Quienes deben conocer la decisión.
b) Qué medidas deben tomarse.
c) Quién debe tomarlas.
d) En qué consiste la actividad.
e) De qué manera deben ejecutarla.
f) Quienes pueden hacerla.
g) Dónde deben hacerla.
h) Con qué recursos pueden o deben hacerla.
Es
importante tener en cuenta que la actividad a desarrollar debe
ser adecuada a la capacidad de las personas que habrán
de ejecutarla; y que es indispensable que las personas que participen
en dicha ejecución se comprometan realmente con ella.
CONTROL Y EVALUACIÓN
A fin de determinar si las suposiciones que se tuvieron en cuenta
al planificar una toma de decisión fueron las correctas,
se hace indispensable comprobar la validez y
efectividad de
la decisión ante el curso real de los acontecimientos.
Esto se realiza con la información proporcionada por las
pruebas y comparaciones con la realidad que deben efectuarse sobre
la expectativa que representa la decisión en sí
misma, todo lo cual debe ser considerado bajo el concepto de que
"la realidad cambia constantemente y que cualquier
decisión, aun la más efectiva, terminará
siendo obsoleta con el transcurso del tiempo". ( P. Drucker)
Hay
que valorar riesgos y ventajas; también fijarse con mayor
atención en las consecuencias de cada opción, no
solo a lo que podría ocurrir en el peor o el mejor de los
casos sino a las posibilidades internas. El análisis de
las consecuencias no se centra en las posibilidades sino en resultados
contrastados.
Hay
que pensar en todas las áreas en las que pueden producirse
consecuencias. Por ejemplo, puede haber consecuencias:
- para la empresa.
- para el departamento.
- para el que tome la decisión.
- en relación al presupuesto.
- en relación a los planes de producción.
No
hay que olvidar las consecuencias emocionales ya que si se es
consciente de que la decisión puede afectar a alguien,
se lo debe tener presente.
Se debe planificar sobre la base de lo se tiene certeza que ocurrirá
y no sobre lo que se piensa que podría pasar.
Hay
que centrarse en las consecuencias directas y seguras que tendrá
la decisión y realizar las previsiones que cada caso requiera.
CONCLUSIÓN:
Toda
decisión implica cierto componente de incertidumbre. Si
se pretende esperar hasta obtener una garantía total nunca
se tomará una decisión, lo que puede resultar tan
nefasto como lo que tema que pueda ocurrir si escoge la opción
incorrecta.
Procure obtener el máximo de garantías a través
de una adecuada y concienzuda planificación pero siempre
dentro de lo razonable y, luego, tome la decisión que
considere será efectiva para su organización.