MICHAEL PORTER

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Con 20 años como gurú de la competitividad, Michael Porter,
definió los fundamentos de la competencia y de la estrategia competitiva.
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Consultor y profesor de la Escuela de Negocios de Harvard
(Harvard Business School), es considerado como una de las mayores autoridades mundiales
en estrategia competitiva. Porter es conocido por su capacidad en establecer
un puente entre la teoría económica de gestión y
su práctica, consiguiendo transmitir la verdadera esencia de la
competencia. Michael Porter nació en Ann Harbour, Michigan, y estudió
en la Universidad de Princeton, donde se licencio en Ingeniería
Mecánica y Aeroespacial. Posee un MBA y está doctorado en
Economía Empresarial, ambos en la Universidad de Harvard, donde
se convirtió en profesor con apenas 26 años de edad.
Fue consultor del área de estrategia en muchas empresas norteamericanas
y tiene un papel activo en la política económica.
De su trabajo surgen conceptos de estrategia que marcan la disciplina, como
el análisis de industrias en torno a cinco fuerzas competitivas
que veremos en esta edición del magazine y las dos fuentes genéricas
de ventaja competitiva: diferenciación y costo, que las desarrollaremos
en próximas ediciones.
ANÁLISIS DEL SECTOR INDUSTRIAL (*)
La estrategia competitiva es la búsqueda de una posición
competitiva favorable en un sector industrial y trata de establecer una
posición provechosa y sostenible contra las fuerzas que determinan
la competencia en ese sector.
Dos cuestiones sostienen la elección de la estrategia competitiva,
le atractivo del sector industrial y la competitividad estratégica.
Sin embargo, ninguna cuestión es suficiente por si misma para guiar
la elección de la estrategia. Una empresa en un sector industrial
muy atractivo puede sin embargo no ganar utilidades atractivas si ha elegido
una posición de competencia mala. Al revés, una empresa
en una excelente posición competitiva puede estar en un sector
industrial tan malo que no tenga muchas utilidades, y sus esfuerzos adicionales
para aumentar su posición tendrán pocos beneficios. Ambas
cuestiones son dinámicas; la atractividad del sector industrial
y la posición competitiva cambian. Los sectores industriales se
vuelven más o menos atractivos con el tiempo, y la posición
competitiva refleja la batalla sin fin entre los competidores. Aún
largos períodos de estabilidad pueden terminar abruptamente por
movimientos competitivos.
ANÁLISIS ESTRUCTURAL
El primer determinante fundamental para la utilidad de una empresa es
lo atractivo del sector industrial. La estrategia competitiva debe surgir
de una comprensión sofisticada de las reglas de competencia que
determinan lo atractivo del sector industrial. La intención última
de la estrategia competitiva es el tratar e idealmente cambiar esas reglas
a favor de la empresa. En cualquier sector industrial, ya sea doméstico
o internacional o que produzca un producto o un servicio, estos conceptos
se aplican por igual a productos o servicios, las reglas de competencia
están englobadas en cinco fuerzas competitivas: la entrada de
nuevos competidores, la amenaza de sustitutos, el poder de negociación
de los compradores, el poder de negociación de los proveedores
y la rivalidad entre los competidores existentes.
El poder colectivo de estas cinco fuerzas competitivas determina la capacidad
de las empresas de un sector industrial a ganar, en promedio, tasas de
retorno de inversión mayores al costo de capital. El resultado
es que no todos los sectores industriales son iguales desde el punto de
vista de la utilidad inherente. En los sectores donde las cinco fuerzas
son favorables, muchos competidores ganan márgenes atractivos.
Pero en los sectores en que la presión de una o más fuerzas
es intensa pocas empresas logran márgenes atractivos a pesar de
los mejores esfuerzos de la administración. La utilidad de un sector
industrial no es una función de cómo se ve el producto o
si representa una tecnología alta o baja, sino de la estructura
del sector industrial.
El poder del comprador influye en los precios que puede cargar la empresa,
por ejemplo, cuando existe la amenaza de una posible sustitución.
El poder de los compradores también puede influir en el costo y
la inversión, debido a que los compradores poderosos demandan servicios
costosos. El poder de negociación de los proveedores determina
el costo de las materias primas y otros insumos. La intensidad de la rivalidad
influye los precios así como los costos de competir en áreas
como planta, desarrollo del producto, publicidad y fuerza de venta. La
amenaza de entrada coloca un límite en los precios y conforma la
inversión requerida para desanimar a entrantes.
El poder de cada una de estas cinco fuerzas competitivas es una función
de la estructura de la industria, o las características económicas
y técnicas básicas de un sector industrial.
Las empresas, a través de sus estrategias, pueden influir en las cinco
fuerzas. Si una empresa puede conformar la estructura, puede fundamentalmente
cambiar el atractivo de un sector industrial para bien o para mal. Muchas
estrategias exitosas han cambiado las reglas de la competencia de esta
manera.
El marco de las cinco fuerzas permite que una empresa vea a través
de la complejidad y señale aquellos factores que son críticos
para la competencia en ese sector industrial, así como para identificar
las innovaciones estratégicas que mejorarían mayormente
la utilidad del sector industrial - y la propia -. El marco de cinco
fuerzas no elimina la necesidad de creatividad para encontrar nuevas maneras
de competir en un sector industrial. En su lugar, dirige las energías
creativas de los administradores hacia aquellos aspectos de las estructuras
de los sectores industriales que son más importantes para la utilidad
a largo plazo. El marco intenta, en el proceso, levantar la probabilidad
de descubrir una innovación estratégica deseable.
Las estrategias que cambian la estructura del sector industrial pueden
ser un cuchillo de dos filos, porque una empresa puede tanto destruir
la estructura del sector industrial y la utilidad como puede mejorarla.
Un nuevo diseño del producto que socava las barreras de entrada
o que aumenta la volatilidad de la rivalidad, por ejemplo, puede minar
la utilidad a largo plazo de un sector industrial, aunque el iniciador
puede disfrutar temporalmente de mayores utilidades. O un período
sostenido de reducciones de precio puede minar la diferenciación.
Con frecuencia las empresas hacen elecciones estratégicas sin considerar
las consecuencias a largo plazo para la estructura del sector industrial.
Ven una ganancia en su posición competitiva si el movimiento tiene
éxito, pero fallan al tratar de anticipar las consecuencias de
la reacción competitiva. Si la imitación de un movimiento
de los competidores principales tiene el efecto de acabar con la estructura
del sector industrial, entonces todos quedan en peores circunstancias.
Estos "destructores" del sector industrial son usualmente
empresas secundarias que están buscando la manera de superar desventajas
competitivas importantes, empresas que han encontrado serios problemas
y están buscando desesperadamente soluciones o competidores "bobos"
que no conocen sus costos o que tienen suposiciones irreales sobre el
futuro.
LAS NECESIDADES DE LOS COMPRADORES
Se ha dicho con frecuencia que satisfacer las necesidades de los compradores
es el centro mismo del éxito en la empresa de negocios. ¿Cómo
se relaciona esto al concepto del análisis estructural del sector
industrial?.
El satisfacer las necesidades del comprador puede ser un prerrequisito
para la utilidad del sector industrial, pero en si no es suficiente. La
cuestión crucial para determinar la utilidad es si las empresas
pueden capturar el valor que crean para los compradores, o si este valor
está compitiendo con otros. La estructura del sector industrial
determina quien captura el valor. La amenaza de entrada determina la probabilidad
de que empresas nuevas entrarán en un sector industrial y competirán
por el valor, ya sea pasándolo a los compradores en la forma de
precios más bajos o disipándolos aumentando los costos de
competencia. El poder de los compradores determina el grado en el que
retienen la mayor parte del valor creado para ellos mismos, dejando a
las empresas de un sector industrial solo retornos modestos. La amenaza
de sustitutos determina el grado en el que algunos otros productos pueden
cubrir las mismas necesidades del comprador, y así coloca un techo
sobre la cantidad que un comprador está dispuesto a pagar por el
producto de un sector industrial. El poder de los proveedores determina
el grado al que el valor creado para los compradores será apropiado
para los proveedores antes que para las empresas en un sector industrial.
Finalmente, la intensidad de la rivalidad actúa similarmente a
la amenaza de entrada. Determina el grado al que las empresas que ya están
en el sector industrial se competirán el valor que crean para los
compradores entre ellos mismos, pasándolos a los compradores en
precios menores o disipándolos en costos de competencia más
altos.
Luego, la estructura del sector industrial determina quién mantiene
qué proporción del valor que un producto crea para los compradores.
Si el producto de un sector industrial no crea mucho valor para sus compradores,
hay poco valor para ser capturado por las empresas sin importar los otros
elementos de la estructura. Si el producto crea mucho valor, la estructura
llega a ser crucial.
BALANCE OFERTA/DEMANDA
Otro punto de vista sostenido comúnmente sobre la utilidad del
sector industrial es que las utilidades son una función del balance
entre la oferta y la demanda. Si la demanda es mayor a la oferta, se llega
a una alta utilidad. Sin embargo, el balance a largo plazo de oferta y
demanda está fuertemente influido por la estructura del sector
industrial, como lo son las consecuencias de un desbalance entre oferta
y demanda para la utilidad. Por tanto, aunque las fluctuaciones a corto
plazo entre oferta y demanda pueden afectar la utilidad a corto plazo,
la estructura del sector industrial sostiene la utilidad a largo plazo.
La oferta y la demanda cambian constantemente, ajustándose entre
sí. La estructura del sector industrial determina qué tan
rápido los nuevos competidores añaden nueva oferta. La altura
de las barreras de entrada es la base de la probabilidad de que nuevos
incursionistas entren en un sector industrial y bajen los precios. La
intensidad de la rivalidad juega un papel principal en determinar si las
empresas existentes expandirán agresivamente su capacidad o si
elegirán sostener su utilidad. La estructura del sector industrial
también determina qué tan rápidamente los competidores
retirarán la oferta sobrante. Las barreras de salida previenen
que las empresas dejen el sector industrial cuando hay demasiada capacidad,
y prolongan los periodos de exceso de capacidad.
Las consecuencias de un desbalanceo entre oferta y demanda para la utilidad
del sector industrial también difieren ampliamente, dependiendo
de su estructura. En algunos sectores, una pequeña cantidad de
exceso de capacidad lanza a la guerra de precios y a la baja utilidad.
Estos son sectores industriales en los que hay presiones estructurales
debido a rivalidades intensas o a compradores poderosos. En otros sectores
industriales, los periodos de exceso de capacidad tienen relativamente
poco impacto en la utilidad, debido a una estructura favorable.
La estructura del sector industrial también determina la utilidad
del exceso de la demanda. En una expansión, por ejemplo, la estructura
favorable permite a las empresas cosechar utilidades extraordinarias,
mientras que una mala estructura restringe la capacidad de capitalizar
en ella. La presencia de poderosos proveedores o la presencia de sustitutos,
por ejemplo, pueden significar que los frutos de la expansión pasen
otros. Así, la estructura del sector industrial es fundamental
tanto para la velocidad de ajuste de oferta a demanda y a la relación
entre la utilización de la capacidad y la utilidad.
(*) De "COMPETITIVE ADVANTAGE. Creating and Sustaining Superior
Performance", Michael Porter, 1987.
En nuestra próxima edición veremos cuales son, según
Michael Porter, las estrategias competitivas genéricas.
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