En la edición anterior de Estr@egia Magazine habíamos comenzado a ver al análisis
del Ciclo de Vida de los productos –el conjunto de todas las etapas por las
que pasa un producto desde el mismo momento en que es lanzado para su venta,
hasta que se deja de comercializarlo-. Sin embargo, la mayoría de las empresas
no comercializan un único producto y ofrecen al mercado toda una variedad de
productos generalmente relacionados. Al conjunto de estos productos generalmente
se lo denomina "El Portfolio de Productos" o “Cartera de Productos”
que desarrolla una empresa. En los 1960s, el Boston Consulting Group (BCG) imaginó
una representación gráfica del portfolio de productos de la empresa o conjunto
de los sectores estratégicos en los cuales la empresa opera.
La figura siguiente muestra que los productos de la empresa pueden ser clasificados
en cuatro categorías, según dos ejes: el eje “participación relativa en el mercado”,
que sirve para ubicar las ventas de la empresa en cada sector con respecto a
las ventas de sus competidores en dichos sectores, y el eje “crecimiento de
la demanda”, que indica si se trata de un producto cuyo potencial ya ha sido
explotado -crecimiento bajo- o está todavía por explotar -crecimiento alto-.
Este análisis clasifica a los productos de una empresa en:
-
Incógnitas o dilemas
-
Estrellas
-
Vacas lecheras
-
Perros o pesos muertos
UN POCO DE HISTORIA
En los 1960s, el concepto de curva de la experiencia introducido por el BCG
tuvo un impacto significativo en la forma de pensar de la gente de negocios.
Si el rápido crecimiento en la participación de mercado era tan importante como
sugería la curva, entonces la usualmente utilizada asignación de recursos –en
la cual cada unidad de negocio financiaba su propio crecimiento- parecía convertirse
en una fórmula para el fracaso.
Negocios con una baja participación en el mercado pero gran potencial de crecimiento
nunca generaría suficiente dinero como para ganarle la carrera a la curva de
la experiencia. Aquellos con una gran participación en el mercado pero pocas
chances de crecimiento generarían más dinero que el que podrían utilizar productivamente.
El BCG desarrolló una estructura conceptual simple denominada Matriz de Crecimiento
de la demanda-Participación de Mercado para ayudar a los administradores a determinar
cuándo deberían considerar utilizar las ganancias de un producto en su etapa
de madurez para financiar el crecimiento de otros productos.
Tan grande fue el éxito inicial de la Matriz BCG que la mayor parte de las dos
décadas siguientes se convirtió en el método más utilizado para la asignación
de capital en empresas con varios productos. "Estrellas", "perros",
"vacas lecheras", y "dilemas" se había convertido en parte
del lenguaje habitual de las personas de negocio.
A pesar de que el más sofisticado mercado de capitales y escenario competitivo
presente a finales de los 1980s y 1990s hicieron menos frecuente el uso de la
Matriz BCG, seguía siendo material de consulta y texto elemental dentro de la
administración de carteras de productos.
DESDE LAS INCÓGNITAS A LOS PERROS
Como ya nombramos anteriormente, la clasificación dada por el BCG a los productos
de una cartera es la siguiente:
-
Incógnitas o dilemas: son aquellos productos con una participación
baja en el mercado pero con un potencial de crecimiento elevado. Generalmente
está constituido por los productos recientemente introducidos en el mercado
o que fueron introducidos con anterioridad pero que por algún motivo no alcanzaron
una alta cuota de mercado. Son los productos del porvenir, cuyo objetivo principal
si se elige apostar por ellos va a ser convertirlos lo más rápido posible en
productos
“estrellas”. Sin embargo, aunque a corto plazo contribuyen
al crecimiento de la empresa, no aportan utilidades, ya que requieren altas
inversiones en I+D, producción y marketing.
-
Estrellas: los productos estrellas son naturalmente los pertenecientes
a los sectores de alto crecimiento en los cuales la empresa posee una alta participación
relativa en el mercado. Contribuyen al crecimiento de la empresa y se autofinancian.
Sin embargo, no necesariamente aportan recursos netos a la empresa pues, quizás,
también requieran grandes esfuerzos en mantener la posición ganada en el mercado
sobre la competencia. Situados en la fase de crecimiento, son los que presentan
mejores posibilidades, tanto para invertir como para obtener beneficios. El
objetivo principal suele ser convertirlos en
“vacas lecheras”.
-
Vacas lecheras: son los productos que han alcanzado una posición
relativa de mercado importante, sin embargo, las posibilidades de crecimiento
futuras son bajas o directamente nulas. Contribuyen a las utilidades de la empresa;
siendo bajo el crecimiento de la demanda, las inversiones en estos sectores
son mínimas, y el margen de contribución elevado. Estas inversiones deben estar
orientadas exclusivamente a mantener la cuota alcanzada, mientras se consigue
la sustitución por productos
“estrellas”. Al ser generadoras de liquidez
–lo que generalmente se asocia con el ordeñe de la vaca-, constituyen la base
fundamental para permitirnos financiar los productos
“incógnitas”, su
investigación y desarrollo, y compensar los sacrificios de ingresos exigidos
a los productos
“estrellas”.
-
Perros o pesos muertos: son productos de baja participación relativa
en el mercado y de baja potencialidad de crecimiento de la demanda. Esto puede
deberse a varias circunstancias, algunas de ellas pueden ser: productos que
no tuvieron éxito en alcanzar una posición de liderazgo durante la etapa de
crecimiento, productos que han pasado, luego de una etapa de declinación, de
ser “vacas lecheras” a ser “perros”, y en algunos casos, productos que han sido
introducidos con el único objetivo de competir con “vacas lecheras” de otras
empresas. Sin embargo, dadas las pocas ventas obtenidas y el lento crecimiento
del mercado, el producto no hace más que consumir recursos que podrían dedicarse
a otras actividades.
LA CARTERA IDEAL
Para considerarse exitosa, una empresa debería contar con una cartera de productos
con diferentes índices de crecimiento y diferentes niveles de participación
en el mercado. La composición de la cartera es una función del balance entre
los flujos de capital. Productos con gran crecimiento requieren de la inversión
de capital para crecer. Productos de poco crecimiento deberían generar excesos
de capital. Ambos tipos se necesitan simultáneamente.
La necesidad de un análisis de la cartera resulta obvia. Toda empresa necesita
productos en los cuales invertir dinero. Toda empresa necesita productos que
generen dinero. Y cada producto debería en algún momento ser generador de capital;
de otra manera no tiene ningún valor.
Solo una empresa diversificada con una cartera balanceada puede utilizar sus
fortalezas para verdaderamente capitalizarlas en sus oportunidades de crecimiento.
Una cartera balanceada tiene:
- Estrellas cuya gran participación y crecimiento aseguren
el futuro;
- Vacas lecheras que provean los recursos para ese crecimiento
futuro; e
- Incógnitas que puedan ser convertidas en estrellas utilizando
los recursos adquiridos.
Los perros, por lo general, resultan innecesarios. Son evidencias de fallas
al intentar obtener una posición de liderazgo durante la fase de crecimiento,
o de falta de decisión para eliminarlos y evitar así más pérdidas.
Supervivencia, crecimiento y utilidad son tres objetivos organizacionales que
se logran satisfacer con una cartera balanceada.
DOS ENFERMEDADES DEL PORTFOLIO
Existen dos casos que resultan en situaciones no deseables de composición de
una cartera de productos:
-
El portfolio anémico: es aquel que no contiene sino dilemas y
pesos muertos. Se puede suponer que con el transcurso del tiempo todos los dilemas
están destinados al fracaso y pasan directamente al estado de peso muerto. La
empresa anémica se encuentra en un callejón sin salida: no tiene vacas lecheras
para alimentar sus dilemas y propulsarlos hacia el ciclo del éxito. Si no se
hace nada, la sub-inversión continua en los dilemas la condenará a la quiebra
por crisis de liquidez, o a ser absorbida por una empresa que tiene liquidez
pero que busca oportunidades de crecimiento. Para tratar de salir del callejón
estratégico en el cual se encuentra, la empresa tiene tres opciones: 1. liquidar
los pesos muertos y apostar todos los recursos en algunos dilemas bien escogidos,
2. reestructurar financieramente la empresa, es decir, compensar con la inyección
de patrimonio y deuda la falta de capacidad de crecimiento intrínseco, y 3.
Fusionarse con una empresa que sufre la siguiente enfermedad del portfolio.
-
El portfolio obeso: la empresa obesa tiene una gran abundancia
de vacas lecheras. Es muy rentable a corto plazo, pero no tiene crecimiento.
Opera en sectores de bajo crecimiento. Es generalmente una firma tradicional,
conservadora, prisionera del pasado, que reinvierte sistemáticamente en los
sectores que forjaron su gloria hace diez o veinte años. Si no se cuida, seguirá
tranquilamente el ciclo de vida de los sectores que explota, envejecerá y morirá
con ellos, a menos que un competidor astuto se dé cuenta de que la mencionada
empresa tiene mucho dinero, quizás algunos activos inmovilizados sub-evaluados,
y en este caso hará una oferta de compra de las acciones de la empresa, adquirirá
su control, luego la sangrará de su liquidez y de algunos activos para pagar
la compra de sus acciones. La habrá comprado con su propio dinero, sin gastar
ningún centavo.
ESTRATEGIAS BÁSICAS
El enfoque del BCG propone cuatro tipos de estrategias básicas. Determinar cuál
es la más apropiada, depende, entre otros motivos, de la posición relativa actual
del producto en el mercado, de su ciclo de vida, de los recursos con que cuenta
la empresa, y de las posibles reacciones de la competencia. Estas cuatro estrategias
básicas son:
-
CREAR: Una estrategia orientada hacia una posición de mercado
mejorada con la posibilidad de privarse de los ingresos a corto plazo para lograr
este objetivo. Ésta estrategia es particularmente adecuada para los dilemas,
cuya participación debe incrementarse si van a transformarse en estrellas.
-
MANTENER: una estrategia diseñada para preservar la posición de
mercado de un sector de negocio. Ésta estrategia es particularmente adecuada
para vacas lecheras fuertes si quieren continuar rindiendo un flujo de fondos
positivo y amplio.
-
REDUCIR: Una estrategia que apunta a obtener un incremento a corto
plazo y un flujo de fondos sin considerar el efecto a largo plazo. Ésta estrategia
es particularmente adecuada para una vaca débil cuyo futuro es débil y de la
cual se necesitan mayores recursos financieros. Además, puede usarse con dilemas
y perros.
-
DESPOJAR: Una estrategia que apunta a la venta o liquidación del
negocio porque los recursos pueden utilizarse mejor en cualquier otro lado.
Ésta estrategia es particularmente adecuada para perros y para dilemas que la
compañía decide que no puede financiar en su crecimiento.
El análisis de la cartera de productos es en cierta forma una radiografía estratégica
de la empresa. Revela, cuando es el caso, ciertos desequilibrios fundamentales
entre los sectores que contribuyen a la supervivencia, al crecimiento (dilemas,
estrellas) y a las utilidades (vacas lecheras). Mediante el balanceo del portfolio,
el gerente-estratega busca el equilibrio de crecimiento que le permita aprovechar
plenamente la capacidad de crecimiento sostenible de la empresa.