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Por Alejandro Schnarch*
El artículo que presentamos a
continuación, es un resumen de la conferencia dictada por el autor en la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN en Monterrey, México, en el IX Simposium Internacional de Negocios, “The leader
Week”, realizada en mayo de 2007.
¿Qué es una idea?
Para nuestros fines, es el resultado de un proceso
que nos conduce a algo distinto, diferente, que no existía antes; que puede ser
una nueva empresa o proyecto; una estrategia de marketing novedosa o un nuevo
producto. Naturalmente que para lograrla se requiere de creatividad, entendida
precisamente como el proceso que nos conduce a buscar y encontrar esas nuevas
ideas
Habitualmente la creatividad se
asocia con la genialidad, con grandes artistas, autores o inventores, pero ésta
es sólo una expresión de la misma, que ocurre cuando esa novedad es grande y
trascendente, teniendo un gran impacto sobre un gran número de personas. Pero
la creatividad también puede manifestarse en planos más moderados, como
inventar una historia a los hijos para que se duerman; o intermedios, tal el
generar ideas o soluciones que tengan más repercusión en el medio en que nos
desenvolvemos, como la organización o comunidad
Esta creatividad, independientemente del nivel o
características, resulta fundamental para el progreso individual, profesional,
organizacional y social. Es necesaria para un padre en la relación con sus
hijos, como para un escritor o un ama de casa; para ejecutivos, políticos, profesores,
esposos, niños o adultos. En una palabra, todos necesitamos de ella.
Y la creatividad, así entendida, a pesar de que
unas personas pueden ser consideradas más creativas que otras, es una cualidad
de todo ser humano, sin entrar a discutir si se trata de personalidad, talento
o habilidad. Definitivamente el ser creativo es un potencial que todos
poseemos, aun cuando parece que algunos lo hubieran perdido... Se dice que
entre los niños la creatividad surge como algo natural, pero que entre los adultos
es algo casi inexistente. ¿Qué ha ocurrido con esa capacidad inmensa y humana?
¿Quién se ha llevado nuestra creatividad?
Hay muchos obstáculos a la creatividad, entendiendo
por tales aquellos factores que nos impiden intentar cambios, tener ideas o
hacer innovaciones, convirtiéndose en verdaderos frenos, que encontramos en lo
personal, en lo social y cultural.
Hay dificultades en nosotros mismos de tipo
psicológicos o emocionales, tales como el temor a lo desconocido, el miedo al
ridículo, la inseguridad, el deseo de triunfar fácil, prejuicios, o incluso la
baja autoestima (pensar que no se es creativo), además de simplemente no
pensar. Otros problemas están incluso en el uso de nuestros sentidos o
habilidades relacionadas, como dificultad para definir o entender el verdadero
problema, para combinar o recombinar cosas, analizar y mirar todos los ángulos,
etc.
Muchas de estas limitaciones provienen de los
sistemas educativos, que a menudo en lugar de fomentar la creatividad, la
inhiben o la abortan. Los niños entran con toda esa creatividad innata y
espontánea, pero a medida que avanzan en su “enseñanza”, no “aprendizaje”, la
van perdiendo. En los estudios primarios, secundarios o superiores, se fomenta
la memorización, se enseñan verdades absolutas, no se vincula la teoría con la
práctica, en definitiva, no se enseña a pensar, resolver problemas o aprovechar
oportunidades.
Pero no es sólo la educación, sino una serie de
factores socio-culturales, los que generalmente no son positivos a la
creatividad. En la vida personal, como en la laboral, la presión social, desde
la familia hasta la empresa suelen centrarse en la rápida obtención de
resultados, en el desuso de la imaginación, el abandono de sueños, las
tradiciones, el apego a la lógica, los convencionalismos, la falta de
curiosidad, el precio de equivocarse, etc.
Para ser creativos, tener la capacidad de redefinir
y resolver problemas, poder aprovechar oportunidades, ser más efectivos y en
alguna medida lograr el éxito, la tranquilidad y la felicidad, necesitamos, en
el plano personal, en primer lugar reconocer los obstáculos que pueden estar
impidiendo nuestro desarrollo creativo y ver qué podemos hacer al respecto;
tener una actitud mental positiva, educar la percepción, lograr
constancia, tener disciplina y hacer ejercicios, además de la aplicación de
ciertas técnicas y métodos de creatividad.
En el ámbito cultural y organizacional, aparte de
lo anterior, debe producirse un cambio de actitud y valores, para entender y
apreciar la necesidad e importancia de la innovación. Derrotar el miedo que se
ha generado en torno a la creatividad en las empresas, porque se piensa que
ésta hace al empleado crítico y esto puede romper el statu quo... (“le pago
para trabajar, no para pensar”…)
La creatividad no es algo que se tenga o no se tenga, o que
se posea a un determinado nivel; es algo que puede y debe mejorarse.
Actualmente el conocimiento de los procesos creativos, los bloqueos personales
y las barreras organizacionales, permiten ofrecer elementos para mejorar
habilidades y buscar métodos con los que se pueden lograr niveles más altos a
nivel personal y corporativo, además de un abordaje innovador de los problemas.
No se trata de fórmulas mágicas, sino de métodos, herramientas y técnicas que
ayudan a encausar el pensamiento, a determinar los verdaderos problemas, a
mirar alternativas, a cuestionar, a especular, a utilizar todo el potencial de
nuestra mente.
¿Pero de qué sirve una idea si no
la transformamos en algo necesario y productivo?
Con frecuencia se piensa que la creatividad automáticamente conduce a la innovación y se centra la atención exclusivamente en esta fase y las ideas son juzgadas
más por su novedad que por su utilidad potencial. La creatividad no debiera
ser una cosa abstracta sino traducirse en innovaciones. Por eso necesitamos una
creatividad aplicada.
¡Creatividad es pensar cosas
nuevas, innovación es hacer cosas nuevas! La innovación es esencialmente la
implementación de esa idea nueva y útil; es la realización efectiva que logra
un cambio en el sistema, con el propósito de mejorar y perfeccionar algún
aspecto de su estructura, contenido o funcionamiento
Podemos afirmar que la creatividad sin
innovación es como un sueño, pero innovación sin creatividad, no puede existir…
Por ello, hay que orientar el proceso mediante el
cual las ideas se transforman en innovaciones reales, efectivas y lucrativas.
Las fases de la innovación son precisamente la creativa, es decir la
generación de la idea y la ejecutiva, que transforma la idea en algo
concreto. Y esos resultados o innovaciones, pueden ser de tres clases: proyectos
empresariales, nuevos productos y estrategias de marketing
Los nuevos proyectos empresariales nos
llevan al espíritu
emprendedor, que se refiere no sólo a la creación y puesta en marcha de nuevas
empresas, ya que hay diferentes clases de actividad emprendedora y que este
transformador y su espíritu, pueden ser puestos de manifiesto dentro o fuera
de un contexto organizacional dado previamente. Hay quienes crean
empresas y hay quienes las transforman o mejoran.
Está el intrapreneur, que es el empresario
dentro de la empresa, que asume la responsabilidad activa de producir cualquier
tipo de innovación dentro de la compañía; el que introduce y produce nuevos
productos, procesos y servicios, que le permiten a una empresa crecer y
beneficiarse y el entrepreneur que es el empresario independiente que
busca crear empresas y desempeña el mismo papel el anterior, pero fuera de las
organizaciones
Los nuevos productos se
refieren a algo tangible o intangible que no existía antes, mejoras de algo
existente o simplemente productos de imitación, que en cualquiera de estas
expresiones, son fundamentales para cualquier empresa, si desean permanecer y
crecer en los mercados actuales tan competidos, globales e impredecibles. Estos
nuevos productos son trascendentes por razones estratégicas, de rentabilidad,
imagen, competencia, entre otras
Ambos resultados de innovaciones, es decir la
emprededuría y los nuevos productos, traen consigo grandes riesgosineludibles,
ya que podemos estar experimentando con tecnologías, mercados, compradores,
consumidores o usuarios diferentes. Sin embargo, la mayor parte de los
fracasos, según estudios al respecto, se deben a desconocimiento del mercado,
productos o servicios inadecuados, errores en la comercialización, mala gestión
del negocio y falta de planeación, más que problemas técnicos o financieros
De ahí surge el tercer elemento clave, además de la
creatividad y la innovación, que es el marketing, que ayuda a la
identificación de las ideas, proyectos y estrategias, al evaluarlas y
validarlas ante las verdaderas necesidades y expectativas del mercado, además
ayudar al diseño de los productos, empresas y proyectos y la comercialización
de los mismos
El concepto moderno de marketing nos
recuerda que ofrecemos y vendemos satisfactores a necesidades, deseos o
soluciones; que existen una serie de valores agregados que incrementan la
satisfacción de los clientes; que los productos tienen características y
ventajas, pero lo que se adquiere es el beneficio; que brindamos experiencias
que tienen que ser memorables y que, por último, nuestra oferta, se transforma
en imágenes y percepciones de las ideas, innovaciones, proyectos y empresas
que estamos proponiendo
De ahí que el mercado es el que orienta todo
nuestro quehacer. Nos dice qué productos desean, qué cantidad de dinero están
dispuestos a pagar por ellos, dónde y cuándo les desearía encontrarlos, así
cómo que les gustaría escuchar acerca de ellos. Por ello el conocimiento y
entendimiento del mercado y el cliente, es determinarte al hacer estrategias y
planes de mercadeo
No se trata de vender lo que
queramos vender, sino lo que nos quieran comprar… Por eso el precio no es un
elemental costo más un margen de utilidad, sino la cantidad que esas personas o
empresas desean pagar por esos productos (más sus valores agregados), como
tampoco se trata de ofrecerlos donde queramos, sino donde ellos desean
adquirirlos, así como las comunicaciones deben ser sobre lo que ellos consideran
importante (beneficios y principales atributos buscados) y en el lenguaje
adecuado
¿Y qué garantiza en alguna medida
que esto se cumpla?: el nunca perder la perspectiva orientadora que nos brinda
el mercado. Porque podríamos tener el mejor producto o proyecto del mundo para
satisfacer a un grupo de personas o empresas, pero si nos equivocamos en el
precio, por lo alto o bajo (si es mayor de lo esperado no lo vendemos; pero si
es menor, pueden desconfiar de la calidad), no lo compran. Como tampoco lo
adquieren si no lo encuentran en los lugares que esperan o si no saben de la
existencia de nuestros productos o empresa o si el producto no es bueno.
Es decir, hay que tratar de tener
ofertas, productos o proyectos que realmente satisfagan las necesidades del
mercado, a un precio adecuado, en los lugares convenientes y con una buena
estrategia de comunicación. Si se falla en cualquiera de estos aspectos,
comprometemos el resultado de nuestro esfuerzo empresarial. Y para eso también
necesitamos de una gestión de marketing que sea muy creativa e
innovadora
Muchas veces se piensa que la creatividad es
patrimonio de las comunicaciones en general o la publicidad en particular, sin
embargo es algo que puede y debe ser aplicado en todas las actividades,
tareas y funciones da la administración y el marketing. Por ejemplo,
incrementar el servicio ofrecido a los clientes, lanzar nuevos productos,
mejorar sistemas o procesos de trabajo, buscar formas de incrementar las
ventas, hacer cambios en la logística, etc.
La empresa que no sea capaz de cambiar, de
modificarse a sí misma para adaptarse a las nuevas circunstancias presentes
y futuras, corre el riesgo de estancarse o desaparecer. Para evitarlo y por
el contrario, crecer, se requiere de la capacidad de generar cosas diferentes y
originales, es decir de la creatividad, no solo para solucionar
problemas o aspectos que afecten negativamente la compañía, sino para indagar
sobre nuevos enfoques de gestión que permitan buscar, construir o aprovechar
oportunidades para sobrevivir y progresar
Decíamos que creatividad sin
innovación es como un sueño y que innovación sin creatividad no puede
existir, pero innovación sin marketing, no tiene sentido,
Es justamente el marketing lo que
nos permite llevar a la práctica de manera exitosa las ideas, plasmadas en los
proyectos empresariales, los nuevos productos o servicios y el desarrollo de
estrategias acertadas
Pero generalmente los conceptos de creatividad, innovación y marketing se tratan y estudian por separado,
sin embargo, como hemos visto, no sólo están relacionados, sino que puestos en
acción, pueden cambiar tu vida…
Vende ideas - productos,
estrategias y/o proyectos - y ¡compra tu futuro!
(*) El autor, de nacionalidad chilena, con estudios en la Universidad de Chile
y Ben-Gurión de Israel, es autor, entre otros, de los libros DESARROLLO DE NUEVOS
PRODUCTOS (McGraw-Hill, 2005) y CREATIVIDAD APLICADA (Main Intelligence Institute, 2006). E. mail: schnarch@cable.net.co
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