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En el tema del
potencial, existen diversas metodologías y procesos que las Organizaciones
adaptan según sus necesidades, estilo de dirección, idiosincrasia y de los
procesos propios de evaluación del personal que se lleven a acabo desde el área
de Recursos Humanos.
Pero siempre está la pregunta, ¿Cómo es un empleado de alto potencial? Es una persona que tiene
éxito en su trabajo, con posibilidades de ascender y que con seguridad, puede
desempeñar un puesto de mayor nivel en la
Organización.
Ahora pensamos, y
¿Y cómo lograr que la gente de lo mejor de sí? Pues para ello es necesario que la
Organización tenga muy claro, lo que considera que es necesario
valorar en las personas, para saber si tiene potencial y si puede mejorar en
su situación actual. Porque de nada sirve, escoger un modelo o tal de
evaluación (porque sea la tendencia actual), es necesario conocer aquellos
aspectos inherentes al puesto de trabajo y a las personas, que les pueden
facilitar su camino hacia el éxito personal y profesional.
De nada valdría,
sólo hacer énfasis en los aspectos profesionales, es un error muy común, sólo
evaluar el conocimiento y las competencias, pero sin saber lo que las personas
piensan, necesitan y esperan encontrar o alcanzar a través del trabajo. Hay que
recordar que “el dinero no lo es todo”, no siempre el alto desempeño es
garantía de potencial y puede haber gente comprometida pero sin capacidad. En
fin, son variadas las posibles combinaciones que afectan el potencial.
Es por ello,
importante tener en cuenta varios aspectos para evaluar el potencial: La
capacidad de las personas, y esto está expresado en sus aptitudes, capacidad
mental, aptitudes técnicas y de interrelación. Su compromiso, expresado en su
interés emocional y racional por la
Organización, su deseo de pertenecer a ella y de mantenerse en el
tiempo. Otro aspecto no menos importante son las expectativas del empleado, las
que se generan antes de ingresar en la
Empresa y su evolución una vez se avanza en el tiempo, ya que
se crean necesidades nuevas, de mejora del salario, de reconocimiento a la
labor, de ser tenido en cuenta, y sobre todo de sentirse a gusto con lo que
se hace y dónde se hace.
Definidos pues
estos aspectos, podemos tener una idea más o menos clara de algunos de los
factores a tener en cuenta cuando deseamos evaluar el potencial de los
empleados, aunque no son los únicos. Cada organización, dependiendo del
colectivo que desea evaluar, define otros aspectos importantes para los
puestos superiores en los cuales está pensando que pueden ser promocionadas las
personas que puedan identificar con mayor potencial, así de esta forma se
trata de tener cubierto la mayor cantidad de variables importantes de un
perfil.
Los mecanismos y
herramientas utilizados para este fin, van desde los tradicionales
cuestionarios de competencias, ejercicios de assessment center, cuestionarios
técnicos y encuestas de markenting al cliente interno, todas ellas, enmarcadas
en un proceso de feedback, con el trabajador, donde él mismo puede opinar sobre
los resultados y cómo ve su situación actual y futura, previa presentación de
los resultados y posibles planes de acción recomendados.
El feedback y
lograr un compromiso e interés de los trabajadores es fundamental, así son
conscientes de sus áreas fuertes, de las áreas a mejorar y de los medios que la
Organización pone a su disposición para lograr los objetivos
previstos; al igual que también sabrá lo que hay que poner de su parte para que
todo sea como se espera.
Una vez definido
el plan de acción orientado al desarrollo, es importante hacer un seguimiento
de cada fase del plan, ya sea a la formación que se imparta, al coaching que se
haya definido, o las tutorías personales, todo debe estar interconectado y se
debe tener siempre presente cómo va el proceso, los avances y/o retrocesos. Un
buen sistema de gestión debería permitir tener esta información siempre a mano
y en tiempo real, no se puede trabajar con información a destiempo e informes
con diferentes resultados según cada responsable del proceso.
El éxito de la
identificación del potencial, aparte de residir en un buen Plan Estratégico de
Desarrollo, está en una buena gestión y para ello los profesionales de RRHH
debemos estar a la altura del reto y las organizaciones, poner los recursos
necesarios para que los resultados se den, porque dicen: “Es mejor la ausencia
de plan que un mal Plan” al final los resultados se ve en el personal con un
pronóstico alto de éxito en el nivel superior a su puesto actual, o en un
desempeño y una productividad bajos.
María Fernanda Bejarano Q.
JP VAL Internacional Consulting
www.jpval.com
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